Iba con mucha prisa, recuerdo que era un día soleado y lo primero que me fijé al encontrármela en aquella esquina fue su collar de gato: mientras nos presentaban yo pensaba "quiero uno así"...
Bastante sonriente, afectuosa, animada, como si el clima o la prisa no pasaran por ella, su estilo de vestir único me daban a pensar que estudiaba algo relacionado con las artes, semanas después me enteraría de su verdadera profesión... Como me suelen presentar muchas personas pensé que no volvería a verla: que equivocada estaba.